Efectivamente, los filósofos somos los primeros en las bibliotecas. O, para ser más exactos, somos los número uno, porque los primeros son el cero (000), reservado a los diccionarios y al resto de obras generales que no tratan de una materia específica. Así que podemos ir presumiendo por ahí de un lugar privilegiado en los almacenes de la sabiduría, al menos en los de papel, que todavía quedan muchos por ahí. Y es que existe una Clasificación Decimal Universal (CDE) que asigna a la filosofía y a la psicología (ahora explico la razón) el primer lugar de la jerarquía. Se hizo así por lógica,...